El éxito no es suerte

He tenido ocasión de explicarle esto a una persona cercana y he decidido compartirlo.

Muchos piensan que el éxito es sólo consecuencia de la buena suerte. La verdad es que cada vez que escucho esto me hace gracia. No soy creyente, no creo en el destino, y nunca rezaré para que mis problemas se solucionen, al igual que tampoco esperaré a que la suerte por si sola sea lo único que vaya a guiar mi buena suerte.

El éxito es consecuencia de crear oportunidades, una y otra vez, de ser muy persistente, de no parar de aprender (obsesión por mejorar, por leer y aprender) y de no descansar hasta lograr lo que te propones.

Tienes que tener muy claro lo que quieres, para centrar toda tu energía en eso, y que te la &%!* todas las veces que no tengas éxito. Entonces, y sólo entonces, tendrás mucha suerte y los envidiosos dirán que estás demasiado acostumbrado a que todo te salga siempre bien, sin entender que a lo que realmente estás acostumbrado es a ir a por lo que te propones sin que te importe cuantas veces salga mal. Algunos lo llamarán indiferencia, otros locura, pero tu sabes que esa es tu línea más recta. Lamentarse y preocuparse quita tiempo y tiene el mismo efecto que pelar patatas con un tenedor.

Otro factor igual de importante es tu felicidad. Nadie infeliz es capaz de lograr nada. Cuanto más feliz eres más éxito tienes en absolutamente todo lo que haces. ¿Cual suele ser el error más común? Infravalorar tus posibilidades de ser feliz. La mayoría de la gente sobrevalora su presente e infravalora completamente su futuro. Cuando era pequeño descubrí (a base de repetición) que por muy mal que me me fuese ese día, o esa semana, o incluso ese mes, sabía que al día, semana o mes siguiente iba a estar a tope y a otro nivel. Cuando sabes que esto siempre funciona así has descubierto una mina.

Eres humano, fracasar muy seguido duele, pero tienes que venirte arriba y seguir creando oportunidades. Si sale mal habrás aprendido mucho e incorporarás esta valiosa lección a tu galería de experiencias. Ten por seguro que siempre encontrarás una o varias oportunidades mil veces mejores a por las que ir (tendrías que ser muy pesimista para no verlo). Con el tiempo verás que esto siempre se cumple. No ha habido ni una sola vez en la que algo me haya salido mal que no haya venido seguida de una oportunidad todavía mejor. Ese será el momento de cambiar una meta buena por otra excepcional, y además, como bonús, sumarás una nueva experiencia. 

Olvídate de la inteligencia, ya lo eres; lo que te diferencia es tu capacidad para desenvolverte ante una experiencia completamente nueva.

Crea las oportunidades y no te olvides de seguir mejorando. Recuerda que tú eres tu inversión más importante en tu vida. No olvides que todo es imposible hasta que das con los recursos y las ganas para convertir lo que parecía imposible en posible. Por muy mal que te vaya tus posibilidades de acabar debajo de un puente son escasas a no ser que te lo propongas.